sábado, 4 de diciembre de 2010

El tabernáculo: la exaltación de la Eucaristía

Queridos amigos lectores:

Uno de los principales puntos que se ratificaban en el Concilio de Trento fue la exaltación del sacramento de la Eucaristía, reconociendo que en él se hallaba el misterio de la Transubstanciación y que, al comulgar bajo las dos especies, el cristiano formaba parte de Cristo tras tomar la misma Sangre y el mismo Cuerpo en el vino y el pan. A raíz de la formulación de este postulado, se produjo un auge del culto a la Eucaristía que no tiene parangón en toda la Historia del Arte. Ese auge se materializó en la creación de las capillas de la comunión en las iglesias pero también en determinadas obras de arte, como es el caso de los tabernáculos.


Gracias a la Contrarreforma y al ecuménico Concilio de Trento, la mesa del sacrificio conocerá una gran importancia, lógicamente acorde a su protagonismo como epicentro del culto, y se verá acompañada de todo un lujoso y suntuoso escaparate de platería y textiles; ajuares que, por otra parte, suponían un enriquecimiento de los ritos y, por extensión, un interesante aporte al revestimiento barroco de la iglesia. Es el momento de la renovación de los tesoros medievales y de las ricas colecciones de platería y bordados. También es la época de las grandes custodias en tierras hispánicas y de la erección de tabernáculos, ejecutados en los más diversos materiales aunque el predilecto siempre fue el mármol. En época barroca se ponen en boga, dentro de los países del ámbito del orbe católico, estos templetes, cuya finalidad respondía a la reafirmación del dogma que señalaba la presencia real de Cristo en la Eucaristía. La piedra quedaba circunscrita y limitada a las fachadas de los templos pero también se escogió dicho material para el ornato del interior, como queda demostrado con el tabernáculo de la iglesia de Santa María de Elche, algo que no resulta un fenómeno fuera de lo normal, pues debe tenerse en cuenta que dicho templo constituía y constituye el gran santuario mariano de la diócesis de Orihuela. Lógicamente, la labra de la piedra era mucho más costosa y difícil que la talla de la madera, más asequible y corriente, motivo que justifica que tan sólo se hiciera, en el caso de Elche y al menos que se conozca, una pieza en mármol para el interior de un templo.



Custodia, tabernáculo y sagrario son, en muchas ocasiones, sinónimos, pues todos ellos indican que su contenido no es otro que la Sagrada Forma aunque tienen ciertas diferencias. El tabernáculo se menciona con el significado de custodia pero específicamente se trata de tabernáculo cuando es una pieza monumental, con un perfil turriforme y una doble estructura, pues el armazón exterior cobija un tabernáculo, de similar diseño pero de dimensiones más reducidas, que contiene además el sagrario en su zona inferior. El hecho de que contenta tan exquisito elemento propicia que sea construido en materiales lujosos.

El caso del tabernáculo de Santa María de Elche ha sido objeto de un estudio profundo y será publicado en Archivo de Arte Valenciano, editado por la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Tiene una historia compleja, pues desde 1685 se venía planeando su erección pero no será hasta los años centrales del siglo XVIII cuando se levante en el presbiterio de Santa María de Elche esta estructura de mármoles genoveses.

En suma, puede decirse que este templete, igual que el resto de idéntica tipología, se trata de la imagen concreta y física del "tabernáculo que Dios plantó entre los hombres", incluso desde su propio trazado al conjugarse en él el cuadrado, en planta, y el círculo, en cúpula de remate, que respectivamente aluden a Tierra y Cielo. La misma presencia eucarística bajo ese dosel viene a completar el simbolismo. Son estos tabernáculos el trono de Dios en la Tierra y así eran considerados en épocas pretéritas.




La obra, como puede apreciarse, presenta una clara impronta italiana, resaltando en ella su cuidada elaboración e igualmente sus exquisitos materiales, mármoles polícromos con bronces e incrustaciones de porcelana blanca y azul. Ello encaja y se adecua al italianizado ambiente de la tierra, en la que eran conocidos los mármoles llegados de Italia, entre ellos el templete de la colegial de San Nicolás de Alicante. Pero no sólo hay que referirse al material sino también a su original diseño, resolviéndose la estructura externa como un único cuerpo circular coronado por cúpula con linterna, aunque se marcan unas esquinas o ángulos en los ejes diagonales donde se anteponen parejas de columnas. Tales pares de columnas ocultan sendas pilastras encastradas en cuyas acanaladuras se dispone cerámica. A continuación se incorpora un entablamento completo rematado por frontones de disposición cóncava, es decir, de curva contraria a la del círculo del templete. Este detalle resulta muy italiano y puede recordar algunas ilustraciones y proyectos de Giuseppe Galli Bibiena, muy especialmente aquellas que reproducen pequeños templetes y otras arquitecturas efímeras donde están presentes las columnas pareadas en las esquinas y los frontones semicirculares cóncavos.

He querido traer esta pieza esta tarde de sábado aquí para que la conozcáis. Espero que os haya gustado. Si hay obras similares en vuestras respectivas localidades y me queréis enviar alguna fotografía, la publicaré encantado. Recibid un abrazo.




2 comentarios:

Roberto D. Blanca dijo...

Desde luego el tabernáculo es imponente. No escatimaron en recursos ni en buenos materiales.

Un saludo.

David R.Jiménez-Muriel dijo...

El tabernáculo o baldaquino ya triunfa antes de Trento. En Granada, la Archidiócesis decide vincular la donación de los Reyes Católicos a Roma, fruto de la promesa de Isabel si se conquistaba Granada, de levantar en el lugar de la crucifixión de San Pedro una capilla en su honor. La famosa obra de Bramante incide directamente en la tradición sostenida en la Archidiócesis, y patentizada desde su primer momento por la sede arzobispal, que allí donde ha estado antes de 1523 cuando empiece a construirse la Catedral, ha definido su Retablo Mayor siempre un tabernáculo, como hoy día.